Si ya sabes lo que tienes que hacer, porque no lo haces?
By EmilianoHace algunos años, mi hermano sufrió un terrible accidente en moto, al día de hoy, la mayoría de los médicos que lo atendieron, todavía no pueden explicarse cómo ni porque sobrevivió.
Fue largo y difícil, día a día aprendía y me arrepentía… de algunas cosas que había hecho, y sobre todo, de todo lo que no había hecho.
Mi perspectiva y actitud con respecto a la vida había cambiado en muchos aspectos, me prometí y jure una y mil veces aprender de lo sucedido.
Aprender a valorar, a priorizar, a disfrutar y a no darle a ciertas cosas más importancia de la que merecen. Aprender a hacer de mi vida una mejor vida.
Con el tiempo, me di cuenta que esas prioridades y preocupaciones (que en ese momento creí inalterables) volvieron a reacomodarse a su antojo.
Volvían a preocuparme cosas sin demasiado sentido, me sentía estancado y la rutina se había comido una buena parte de las ganas y la actitud que había creído conseguir.

Es raro esto de saber lo que hay que hacer y no hacerlo.
Muchas veces, escuchamos o pedimos consejos, cuando en realidad ya sabemos perfectamente que es lo que debemos hacer.
Pero sin embargo y por algún motivo… no lo hacemos.
Y no hablo de hacer o aceptar las cosas que duelen, que lastiman o van a contramano de los sentimientos.
Hablo de cuando tus deseos coinciden con tus objetivos, cuando sabes que es el camino hacia lo que quieres, cuando sabes que es posible la tarea y hasta te sientes animado para hacerlo.
Y de todas formas, una vez más, te envuelve un mar de quietud y displicencia que te paraliza.
Yoriento, (inspirador de este post e imperdible bloguer) analiza el porqué de la inacción; mientras se pregunta si la motivación y actitud que en muchos momentos creemos alcanzar, son suficientes para hacer el esfuerzo que requieren los cambios en la realidad cotidiana.
Habla de la “formación habitual” y se refiere a las herramientas, los consejos, la información, la técnica y la teoría de una escuela que nos dice de forma permanente que hay que hacer.
Y no podría estar más de acuerdo con él, en la “eficacia moderada” de esta formación. De su poca importancia en contraste con las facultades mentales necesarias para poder hacer lo que tenemos que hacer.
Luego del episodio con mi hermano, pasaron otras cosas, algunas buenas y otras muy malas. Algunas hicieron su mejor esfuerzo por hacerme creer que las cosas volverían a cambiar para siempre.
Pero un cambio en mi sobrevivió, y yo también hacia mi mejor esfuerzo por disfrutarlas o sufrirlas de manera diferente, mas consciente, más realista.
Creyendo saber y convenciéndome que eran “momentos”, y que eventualmente esa sensación y esa actitud se atenuarían, de la mano del impacto emocional.
Sin embargo y a pesar de la “madurez” que había adquirido, seguían sin gustarme en absoluto los malos momentos, ni que se terminen los buenos.
Sabía que los malos tiempos volverían, y existirán cosas que libre la suerte, el destino o el de arriba, y se escapen a lo que yo pueda hacer.
Pero a pesar de todo, consciente o inconscientemente, en algún momento que no recuerdo y a sabiendas de todas mis limitaciones, volví a jurar y prometerme algo:
Creer en mí.
Levantarme sin importar cuantas veces me caiga.
Dejar de solo pensar en lo mejor que puedo hacer y hacerlo.
6 Responses to “Si ya sabes lo que tienes que hacer, porque no lo haces?”
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Te felicito, Emiliano. Un artículo renovador, actual y que te insita a agitar las neuronas que poseas. Con tu permiso, me lo llevo a mi blog.
Un saludo Rudy
Rudy, en un artículo un tanto personal en que no puedo recurrir a mi objetividad para evaluarlo, tus adjetivos son atesorados y mas que bienvenidos.
Muchas gracias, y llévalo adonde tu quieras
Emiliano
Sigo leyendote en mis feeds y me siguen gustando mucho tus articulos. Sólo quería que lo supieras.
Me encanta que hayas “querido que lo supiera” y me encanta saberlo.
Gracias
Emiliano
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